EXPERTOS DE CVC EXPLICAN POR QUÉ NO HUBO TEMPORADA SECA
¿Por qué no hubo temporada seca a principios de este año? ¿Cuál es el efecto de los “Frentes Fríos”? ¿Qué es la Oscilación Madden-Julian? Un experto de la CVC explica los fenómenos locales y globales que están ocasionando un estado del tiempo atípico en el planeta y en nuestra región.
B-067 Cali, 25 de marzo de 2026
Lo que va transcurrido de este 2026 es descrito por los expertos en materia climática como “anómalo” refiriéndose a que prácticamente no ocurrió la primera temporada que históricamente se presenta a comienzos de año.
“El análisis del comportamiento pluviométrico del primer trimestre de 2026 en el Valle del Cauca revela que, aunque climatológicamente este periodo corresponde a la primera temporada "seca" o de menores lluvias, una combinación de factores de escala global y regional impidió la consolidación de este régimen, generando excedentes significativos de las mismas”, dice Saúl Ramírez, técnico en hidroclimatología del Grupo de Recursos Hídricos, Dirección Técnica de la CVC.
Uno de los factores para que esto sucediera fue la Influencia del fenómeno de La Niña que, aún en su fase final, ocasionó cambios en las precipitaciones.
“A pesar de que los modelos internacionales (como el CPC/NOAA) indicaban una transición hacia la fase neutra (es decir sin Niño ni Niña) para finales del trimestre, la atmósfera permaneció acoplada a las condiciones de La Niña que marcaron el cierre de 2025. Los índices de Oscilación del Sur (SOI): se mantuvieron positivos, lo que favoreció el transporte de humedad desde el Pacífico hacia el interior del departamento. y aunque las temperaturas del mar empezaron a normalizarse, el rezago en la respuesta atmosférica mantuvo activos los mecanismos de formación de nubes”, explica Ramírez.
Añade que el segundo factor fue el posicionamiento atípico de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT), una franja de bajas presiones cerca del ecuador donde convergen los vientos alisios del noreste y sureste.
“La Zona de Convergencia Intertropical, que usualmente se desplaza hacia el sur del ecuador durante enero y febrero, presentó una actividad persistente y un posicionamiento más al norte de lo habitual para esta época. Esto facilitó la entrada de núcleos nubosos cargados de humedad desde el océano Pacífico, interactuando directamente con la Cordillera Occidental y el piedemonte”, dice el técnico en hidroclimatología.
Un tercer factor es la Oscilación Madden-Julian un fenómeno atmosférico tropical que se desplaza de oeste a este, provocando variaciones significativas en la nubosidad, precipitaciones y vientos. A diferencia de El Niño, esta onda se mueve por los océanos Índico y Pacífico, pero alteran el clima a nivel global.
“Durante enero y la primera quincena de febrero, la Oscilación Madden-Julian transitó por fases favorecedoras de la convección en el noroccidente de Sudamérica. Esto explica por qué se presentaron eventos de lluvia de alta intensidad y corta duración (aguaceros) que elevaron los acumulados mensuales por encima de los promedios históricos”, dice el funcionario.
Un cuarto factor fue un flujo constante de vientos en niveles bajos desde la Amazonía, el cual, al cruzar la Cordillera Central y encontrarse con la masa de aire húmedo del Pacífico, generó zonas de convergencia local. Esto produjo lluvias persistentes en el valle geográfico del río Cauca, dificultando la estabilidad atmosférica característica de un enero o febrero típico.
Por supuesto, los tan mencionados Frentes Fríos tuvieron incidencia:
“En el contexto del Valle del Cauca y el occidente colombiano, los frentes fríos provenientes del hemisferio norte (específicamente del Golfo de México y el Caribe) no llegan como masas de aire gélido, pero su influencia dinámica fue uno de los motores principales varios de los excedentes de lluvia durante el primer trimestre, estos, aunque no tienen un comportamiento periódico en la región, si tuvieron un impacto importante este año”, dice Saúl Ramírez.
El papel de los Frentes Fríos tiene tres mecanismos técnicos fundamentales:
Primero, cuando un frente frío se desplaza hacia latitudes tropicales, la masa de aire frío se calienta y pierde sus características térmicas originales, pero mantiene una discontinuidad de presión y viento. Estos remanentes actúan como "cuñas" que empujan la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) hacia el norte o la comprimen contra la región andina. Al chocar este flujo del norte con los vientos alisios del sureste, se crean líneas de cortante que disparan la nubosidad y lluvias de carácter persistente en el norte y centro del departamento.
Segundo: Los sistemas de alta presión que siguen a los frentes fríos en el Caribe generan un gradiente de presión que acelera los vientos del oeste en el Pacífico.
Este fenómeno intensifica el Chorro de Bajos Niveles del Chocó, (una corriente de aire húmedo y superficial que viaja desde el Océano Pacífico hacia el interior de Colombia). Al encontrarse con la barrera física de la Cordillera Occidental, esta humedad asciende, se condensa y generando lluvias intensas, incluso en meses que deberían ser secos.
Por último, los frentes fríos suelen estar asociados a vaguadas en los niveles medios y altos de la atmósfera. Una vaguada es una zona de la atmósfera con baja presión, que actúa como un "tobogán" para el aire frío. Cuando este aire frío entra, obliga al aire cálido a subir, formando nubes, tormentas y lluvias
Cuando estas vaguadas logran penetrar hacia el sur, funcionan como un "aspirador" atmosférico que succiona el aire cálido y húmedo de la superficie. “Esto facilita el desarrollo de sistemas convectivos (nubes de tormenta), responsables de los aguaceros torrenciales y tormentas eléctricas observadas en ciudades como Cali y Palmira durante este inicio de 2026”, concluye el experto.










